Esperamos pequeñas distancias inferenciales

El ambiente de adaptabilidad evolutiva (EEA por sus siglas en inglés, Environment of evolutionary adaptedness) del Homo sapiens consistía de tribus de cazadores-recolectores de como mucho 200 personas. Todo el conocimiento se heredaba de palabra y se conservaba en la memoria de los miembros.

En un mundo como ese todo el contexto es conocimiento universal. Es decir, toda la información que no es estrictamente privada es pública.

En el ambiente ancestral era muy poco probable que te encontraras a más de un paso inferencias de nadie. Cuando descubrías un nuevo oasis no tenías que explicarle al resto de los miembros de tu tribu lo que es un oasis, por qué es buena idea beber agua o como caminar. Solo tu sabes donde esta el oasis, así que es información privada. Pero todo el mundo comparte el contexto necesario para entender tu descripción del oasis y los conceptos necesarios para poder hablar del agua. Esto es información pública. Esto nos lleva a que en el entorno ancestral, cuando tienes que explicar algo casi nunca tienes que explicar los conceptos. Como mucho habría que explicar un concepto nuevo, no dos o más a la vez.

En el entorno ancestral no existían disciplinas del conocimiento abstractas con vastas cantidades de evidencia cuidadosamente recogida y generalizada en elegantes teorías transmitidas en libros cuyas conclusiones estaban a cientos de pasos inferenciales del contexto compartido.

En el entorno ancestral cualquier persona que dice algo sin un apoyo obvio es un mentiroso o un idiota. No es probable que pienses, “Eh, igual esta persona tiene un contexto coherente en el que lo que acaba de decir tiene sentido y que nadie de mi tribu conoce,” porque lo común en el entorno ancestral es que esto no ocurriera.

Del mismo modo, si dices algo absolutamente obvio y la otra persona no lo entiende es él el que es idiota o está siendo obstinado a propósito para enfadarte.

Y para terminar, si alguien dice algo sin apoyo y espera que tu le creas, indignándose si no lo haces, entonces debe estar loco.

Si combinamos esto con la ilusión de transparencia y el sesgo de anclaje, creo que explica muy bien la dificultad que tienen la mayoría de los científicos al comunicarse con el resto de la gente (o incluso con científicos de otras areas.) Cuando veo fallos en las explicaciones suelo ver que el hablante da un paso atrás cuando debería dar dos o más. O a los oyentes asumiendo que las cosas deberían ser obvias en un sólo paso, cuando tal vez lleve muchos más explicarlo. Los dos lados actúan como si esperaran distancias inferenciales muy cortas entre cualquier nuevo conocimiento y el contexto compartido.

Un biólogo hablando con un físico puede justificar la evolución diciendo que es la explicación más simple. Pero no a todo el mundo se le ha inculcado la legendaria historia de la ciencia, desde Newton hasta Einstein, que inviste a la frase “la explicación más simple” con esta asombrosa importancia: una Palabra de Poder, que se dice cuando nacen las teorías y que se esculpe sobre sus tumbas. Para cualquier otro, “¡Es la explicación más simple!” puede sonar como un argumento interesante pero para nada demoledor. No parece una herramienta tan poderosa para entender política de oficina o para arreglar un coche. Obviamente el biólogo esta enamorado de sus ideas, es demasiado arrogante para estar abierto a explicaciones alternativas que son igual de plausibles. (Si me parece plausible a mi debería parecerle plausible a cualquier persona cuerda de mi tribu.)

El biólogo por su parte puede entender que la evolución puede parecer un poco rara al principio, pero cuando alguien la rechaza incluso después de decirle que es la explicación más simple… Bueno, está claro que los que no son científicos son idiotas y no tiene sentido hablar con ellos.

Un argumento claro tiene que presentar un camino inferencial empezando por lo que la audiencia ya conoce. Si no retrocedes lo suficiente estás hablando solo.

Si en cualquier momento dices algo que no se justifique de forma obvia en los argumentos que ya has apoyado la audiencia creerá que estás loco. Ocurre lo mismo cuando te dejas ver dándole más importancia a algo de lo que te permiten tus argumentos hasta ahora. Por ejemplo hablar de “la explicación más simple” como si fuera un argumento demoledor a favor de la evolución (y lo es), en lugar de una idea interesante (que es como le suena a cualquiera que no haya crecido adorando la navaja de Occam).

Oh, y más te vale que nadie se de cuenta de que estás trabajando a docenas de pasos inferenciales de lo que tu audiencia sabe o que crees que tienes algún tipo de conocimiento que ellos no tienen. La audiencia no sabe nada del argumento de la psicología evolutiva que dice que hay un sesgo cognitivo que lleva a subestimar la distancia inferencias y a producir atascos en la comunicación. Creerán que estás siendo condescendiente con ellos.

Y si crees que puedes explicar el concepto de “subestimación sistemática de la distancia inferencial” en unas pocas palabras tengo una mala noticia para ti…

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