Aparentando ser sabio

Las llamas más calientes del infierno están reservadas para aquellos

que en tiempos de crisis se mantienen neutrales.

Dante Alighieri, famoso experto en temas del Infierno

John F. Kennedy, citando mal a Dante

Es muy común mostrarse neutral o abstenerse de juzgar para señalizar que se es maduro, sabio o imparcial.

Un ejemplo sería el caso de mis padres, que respondían a mis preguntas teológicas como “¿Por qué Egipto, que mantiene unos archivos muy buenos acerca de muchas otras cosas, no tiene ninguno acerca de si los Judíos estuvieron allí?” con “Oh, cuándo tenía tu edad yo también me hacía esas preguntas, pero dejó de parecerme importante.”

Otro ejemplo sería el director que, teniendo que resolver el problema de una pelea en el recreo entre dos niños, dice severamente: “No importa quien empezara, solo importa quien la termina.” Por supuesto que importa quien empieza una pelea. El director tal vez no tenga buena información acerca de este hecho tan importante, pero de ser así, debería admitirlo, no ignorar la importancia de quién fue el que dio el primer puñetazo. Deja que un padre le de un puñetazo al director y ya veremos como de lejos le lleva lo de “No importa quien empezó la pelea” ante el juez. Pero para los adultos es inconveniente que los niños se peleen, y les importa más bien poco que niño empezó. Lo conveniente es que la pelea acabe lo más rápido posible.

Creo que una dinámica similar es la que gobierna los casos de diplomacia internacional en los que un Gran Poder le dice severamente a grupos más pequeños que dejen de pelearse ahora mismo. Al Gran Poder no le importa quién empezó, quién fue el que provocó al otro o si el otro respondió de forma desproporcionada a la provocación, porque el malestar que le produce al Gran Poder sólo viene dado porque el conflicto continúe. Oh, ¿no pueden Hamas e Israel llevarse bien?

Esto es lo que llamo “aparentar ser un Sabio.” Hay muchas formas de señalizar sabiduría. Pero tratar de hacerlo negándose a contar la evidencia, negándose a decantarse por un lado o a decidir, manteniéndose por encima y mirando a los que se enfrentan de forma condescendiente; o lo que es lo mismo, creerse sabio mientras no se hace o se dice nada… bueno, lo encuentro particularmente pretencioso.

Paolo Freire dijo, “Lavarse las manos en el conflicto entre el fuerte y el débil significa ponerse del lado del fuerte, no mantenerse neutral.” 1 El recreo es un sitio excelente para ser un abusón , y un sitio terrible para ser una víctima, ya que a los profesores no les importa quién  ha empezado la pelea. Eso mismo ocurre en la política internacional. Un mundo en el que a los Grandes Poderes se niegan a tomar partido y solo demandan treguas inmediatas es un mundo genial para los agresores y un lugar terrible para los agredidos. Pero, por supuesto, es un mundo muy conveniente para ser un Gran Poder o un director de colegio.

Así que parte de este comportamiento se puede achacar puramente al egoísmo de parte de los Sabios.

Pero parte también tiene que ver con señalizar superioridad. Después de todo, ¿que pensarían los otros adultos de un director que parece estar tomando partido en una pelea entre niños? Reduciría al director a un mero participante en la pelea!

Algo similar ocurre con el anciano venerable, que puede ser un CEO, un académico prestigioso o el fundador de una lista de correo, cuya reputación depende de negarse a emitir juicios cuando otros están tomando posiciones.

Todos los bandos piden su apoyo, pero casi siempre en vano; ya que los Sabios son jueces venerables porque casi nunca emiten juicios. Si lo hicieran se convertirían en simples combatientes, iguales que cualquier otro de los participantes en el debate.

(Es raro porque en el sistema judicial los jueces sí pueden decidir veredictos constantemente sin perder automáticamente su reputación de imparcialidad. Tal vez sea porque hay una norma que todos entendemos de que los jueces tienen que juzgar, que ese es su trabajo. O a lo mejor es porque no tienen que decidir constantemente sobre temas que han dividido a una tribu de la que dependen para su estatus.)

Hay casos en los que lo racional es retrasar el juicio. En estos casos normalmente nos precipitamos debido a nuestros sesgos. Por ejemplo, como dijo Michael Rooney:

“Este error se parece a uno que veo constantemente en estudiantes novatos de filosofía: cuándo les das razones para ser escépticos, se vuelven relativistas. Cuando la conclusión racional debería ser no emitir un juicio con respecto a un tema, concluyen que cualquier juicio es igual de válido.”

Entonces, ¿cómo podemos evitar el (relacionado pero distinto) comportamiento pseudo-racionalista de señalizar imparcialidad sosteniendo falsamente que la la evidencia actual es neutral respecto a un tema? “Oh, bueno, por supuesto que hay muchos Darwinistas apasionados ahí fuera, pero creo que la evidencia actual no nos permite decidir de manera definitiva entre la selección natural y el diseño inteligente.”

Acerca de este problema recomiendo recordar que la neutralidad es un juicio definido. Mantener la neutralidad no te convierte en superior. Es exponer una posición concreta y particular que defiende que la suma de la evidencia sobre el tema admite una única conclusión y es la de la neutralidad. Y esto quiere decir que, como cualquier otra posición, se puede estar equivocado y por lo tanto, a priori, la neutralidad es tan atacable como cualquier otra posición.

Lo mismo ocurre con las preguntas sobre política. Si alguien dice que tanto los provida como los proelección tienen buenos argumentos y que deberían llegar a un compromiso y respetarse más, no está tomando una posición por encima de los dos lados del debate sobre el aborto. Está proponiendo un punto de vista tan concreto como decir “¡Pro vida!” o “¡Pro elección!”

Si tu meta es mejorar tu habilidad general para formar creencias más precisas puede que sea útil evitar concentrarse en temas cargados emocionalmente como el aborto o el conflicto árabe-israelí. Pero no es que los racionalistas sean demasiado maduros para hablar de política. Y tampoco es porque los racionalistas estén por encima de esta estúpida pelea en la que solo fanáticos de sus partidos y jóvenes entusiastas se rebajarían a participar.

Como lo describe Robin Hanson, la capacidad para tener conversaciones potencialmente divisivas es un recurso limitado. Si eres capaz de pensar en formas de tirar de la cuerda hacia los lados, estas justificado en gastar tus recursos limitados en temas relativamente menos comunes donde la discusión ofrece mayores recompensas.

Pero que quede claro que las responsabilidades que decides no priorizar se deben a tus recursos limitados. No a que estés flotando por encima de los demás, sabio y sereno.

Mi respuesta al comentario de Paul Graham en Hacker News es un resumen que merece la pena repetir:

Hay una diferencia entre:

– Dar un juicio de neutralidad;

– Decantarse por no invertir recursos en un tema;

– Pretender que cualquiera de las anteriores es una marca de profunda sabiduría, madurez, y un punto de vista superior; con la implicación correspondiente de que los puntos de vista originales ocupan un lugar inferior y que dejan de ser importantes desde arriba.


1. Paulo Freire, The Politics of Education: Culture, Power, and Liberation (Greenwood Publishing

Group, 1985), 122.

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